martes, 11 de septiembre de 2012

Para los maestros de Julio cortázar

Texto de Julio Cortázar dirigido a los maestros recién graduados. Publicado el 20 de diciembre de 1939.


Escribo para quienes van a ser maestros en un futuro que es ya casi presente. Para quienes van a encontrarse repentinamente aislados de una vida que no tenía otros problemas que los inherentes a la condición de estudiante; y que, por lo tanto, era esencialmente distinta de la vida propia del hombre maduro. Se me ocurre que resulta necesario, en la Argentina, enfrentar al maestro con algunos aspectos de la realidad que sus cuatro años de escuela normal no siempre le han permitido conocer, por razones que acaso se desprendan de lo que sigue, y que la lectura de estas líneas -que no tienen la menor intención de consejo- podrá tal vez mostrarles uno o varios ángulos insospechados de su misión a cumplir y de su conducta a mantener. 
Ser maestro significa estar en posesión de los medios conducentes a la transmisión de una  civilización y una cultura; significa construir, en el espíritu y la inteligencia del niño, el panorama cultural necesario para capacitar su ser en el nivel social contemporáneo y, a la vez, estimular todo lo que en el alma infantil haya de bello, de bueno, de aspiración a la total realización.
Doble tarea, pues: la de instruir, educar, y la de dar alas a los anhelos que existen, embrionarios, en toda conciencia naciente. El maestro se tiende hacia la inteligencia, hacia el espíritu y, finalmente, hacia la esencia moral que reposa en el ser humano. Enseña aquello que es exterior al niño; pero debe cumplir asimismo el hondo viaje hacia el interior de ese espíritu, y regresar de él trayendo, para maravilla de los ojos de su educando, la noción de bondad y la noción de belleza: ética y estética, elementos esenciales de la condición humana.
Nada de esto es fácil. Lo hipócrita debe ser desterrado, y he aquí el  primer duro combate; porque los elementos negativos forman también parte de nuestro ser. Enseñar el bien, supone la previa noción del mal; permitir que el niño intuya la belleza no excluye la necesidad de hacerle saber lo no bello.
Es entonces que la capacidad del que enseña -yo diría mejor: del que construye descubriendo- se pone a prueba. Es entonces que un número desoladoramente grande de maestros fracasa. Fracasa calladamente, sin que el mecanismo de nuestra enseñanza primaria se entere de su derrota; fracasa sin saberlo él mismo, porque no había tenido jamás el concepto de sumisión. Fracasa tornándose rutinario, abandonándose a lo cotidiano, enseñando lo que los programas exigen y nada más, rindiendo rigurosa cuenta de la conducta y la disciplina de sus alumnos. Fracasa  convirtiéndose en lo que se suele denominar " un maestro correcto". Un mecanismo de relojería, limpio y brillante, pero sometido a la servil condición de toda máquina.
Algún maestro así habremos tenido todos nosotros. Pero ojalá que quienes leen estas líneas hayan encontrado también, alguna vez, un verdadero maestro. Un maestro que sentía su misión, que la vivía. Un maestro como deberían ser todos los maestros en la Argentina.
Lo pasado es pasado. Yo escribo para quienes van a ser educadores, y la pregunta surge, entonces, imperativa: ¿Por qué fracasa un número tan elevado de maestros? De la respuesta, aquilatada en su justo valor por la nueva generación, puede depender el destino de las infancias futuras, que es como decir el destino del ser humano en cuanto sociedad y en cuanto tendencia al progreso.
¿Puede contestarse la pregunta? ¿Es que acaso tiene respuesta?
Yo poseo mi respuesta, relativa y acaso errada. Que juzgue quien me lee. Yo encuentro que el fracaso de tantos maestros argentinos obedece a la carencia de una verdadera cultura, de una cultura que no se apoye en el mero acopio de elementos intelectuales, sino que afiance sus raíces en el recto conocimiento de la esencia humana, de aquellos valores del espíritu que nos elevan por sobre lo animal. El vocablo" cultura" ha sufrido, como tantos otros, un largo malentendido. Culto era quien había cumplido una carrera, el que había leído mucho; culto era el hombre que sabía idiomas y citaba a Tácito; culto era el profesor que desarrollaba el programa con abundante bibliografía auxiliar. Ser culto era -y es, para muchos-llevar en suma un prolijo archivo y recordar muchos nombres...
Pero la cultura es eso y mucho más. El hombre -tendencias filosóficas actuales, novísimas, lo afirman a través del genio de Martin Heidegger- no es solamente un intelecto. El hombre es inteligencia, pero también sentimiento, y anhelo metafísico, y sentido religioso. El hombre es un compuesto; de la armonía de sus posibilidades surge la perfección. Por eso, ser culto significa atender al mismo tiempo a todos los valores y no meramente a los intelectuales. Ser culto es saber el sánscrito, si se quiere, pero también maravillarse ante un crepúsculo; ser culto es llenar fichas acerca de una disciplina que se cultiva con preferencia, pero también emocionarse con una música o un cuadro, o descubrir el íntimo secreto de un verso o de un niño.
Y aún no he logrado precisar qué debe entenderse por cultura; los ejemplos resultan inútiles. Quizá se comprendiera mejor mi pensamiento decantado en este concepto de la cultura: la actitud integralmente humana, sin mutilaciones, que resulta de un largo estudio y de una amplia visión de la realidad.
Así tiene que ser el maestro.
Y ahora, esta pregunta dirigida a la conciencia moral de los que se hallan comprendidos en ella: ¿bastaron cuatro años de escuela normal para hacer del maestro un hombre culto?
No; ello es evidente. Esos cuatro años han servido para integrar parte de lo que yo denominé más arriba "largo estudio"; han servido para enfrentar la inteligencia con los grandes problemas que la humanidad se ha planteado y ha buscado solucionar con su esfuerzo: el problema histórico, el científico, el literario, el pedagógico. Nada más, a pesar de la buena voluntad que hayan podido demostrar profesores y alumnos; a pesar del doble esfuerzo en procura de un debido nivel cultural.
La escuela normal no basta para hacer al maestro. Y quien, luego de plegar con gesto orgulloso su diploma, se disponga a cumplir su tarea sin otro esfuerzo, ése es desde ya un maestro condenado al fracaso.
Parecerá cruel y acaso falso; pero un hondo buceo en la conciencia de cada uno probará que es harto cierto.
La escuela normal da elementos, variados y generosos; crea la noción del deber, de la misión; descubre los horizontes. Pero con los horizontes hay que hacer algo más que mirados desde lejos; hay que caminar hacia ellos y conquistados.
El maestro debe llegar a la cultura mediante un largo estudio.
Estudio de lo exterior, y estudio de sí mismo. Aristóteles y Sócrates, de ahí las dos actitudes. Uno, la visión de la realidad a través de sus múltiples ángulos; el otro, la visión de sí mismo a través del cultivo de la propia personalidad. Y, esto hay que creerlo, ambas cosas no se logran por separado. Nadie se conoce a sí propio sin haber bebido la ciencia ajena en inacabables horas de lectura y de estudio; y nadie conoce el alma de los semejantes sin asistir primero al deslumbramiento de descubrirse a sí mismo.
La cultura resulta así una actitud que nace imperceptiblemente;
nadie puede despertarse una mañana y decir: "Soy culto". Puede, sí, decir: "Sé muchas cosas", y nada más. La mejor prueba de cultura suele darla aquel que habla muy poco de sí mismo: porque la cultura no es una cosa, sino que es una visión; se es culto cuando el mundo se nos ofrece con la máxima amplitud; cuando los problemas menudos dejan de tener consistencia; cuando se descubre que lo cotidiano es lo falso, y que sólo en lo más puro, lo más bello, lo más bueno, reside la esencia que el hombre busca. Cuando se comprende lo que verdaderamente quiere decir Dios.
Al salir de la escuela normal, puede afirmarse que el estudio recién comienza. Queda lo más difícil, porque entonces se está solo, librado a la propia conducta. En el debilitamiento de los resortes morales, en el olvido de lo que de sagrado tiene el ser maestro, hay que buscar la razón de tantos fracasos. Pero en la voluntad que no reconoce términos, que no sabe de plazos fijos para el estudio, está la razón de muchos triunfos. En la Argentina ha habido y hay maestros; debería preguntárseles a ellos si les bastaron los cuatro años oficiales para adquirir la cultura que poseen. "El genio -dijo Buffon- es una larga paciencia."
Nosotros no requerimos maestros geniales: sería absurdo. Pero todo saber supone una larga paciencia. Alguien afirmó, sencillamente, que nada se conquista sin sacrificio. Y una misión como la del educador exige el mayor sacrificio que pueda hacerse por ella. De lo contrario, se permanece en el nivel del "maestro correcto".
Aquellos que hayan estudiado el magisterio y se hayan recibido sin meditar a ciencia cierta qué pretendían o qué esperaban más allá del puesto y la retribución monetaria, ésos son ya fracasados y nada podrá salvarlos sino un gran arrepentimiento.
Pero yo he escrito estas líneas para los que han descubierto su tarea y su deber. Para los que abandonan la escuela normal con la determinación de cumplir su misión. A ellos he querido mostrarles todo lo que les espera, y se me ocurre que tanto sacrificio ha de alegrarlos. Porque en el fondo de todo verdadero maestro existe un santo, y los santos son aquellos hombres que van dejando todo lo perecedero a lo largo del camino, y mantienen la mirada fija en un horizonte que conquistar con el trabajo, con el sacrificio o con la muerte.
Julio Cortázar
Publicado originalmente en Revista Argentina,
publicación mensual de los alumnos
de la Escuela Normal dr Chivilcoy,
Chivilcoy, Nº 31,
20 de diciembre de 1939.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Aimé Painé, la voz del pueblo mapuche

Aimé Painé

10 de Setiembre de 1987: Muere en el Paraguay la cantante Aimé Painé, destacada por su defensa y su lucha por los valores, la lengua y la cultura mapuche. Se le hicieron funerales de acuerdo con su rito aborigen.

¿Quién fue Aimé Painé?

Aimé Painé fue una cantante mapuche que dedicó su vida a difundir la cultura de su pueblo.
"Nuestro pueblo no ha muerto, aún existe y seguirá existiendo" decía Aimé.
Su nombre oficial es Olga Elisa Painé.Fue descendiente de mapuches y tehuelches, Hija del cacique mapuche Segundo Painé.Nacida en Ingeniero Huergo, provincia de Río Negro, Argentina, el 23 de agosto de1943 
Separada de su familia a los tres años de edad,fue adoptada por una familia de muy buena posición económica.Pasó su infancia en un colegio de monjas de Mar del Plata, y como quería ser cantante y tenía aptitudes para ello, sus tutores la enviaron a estudiar música y canto.
Integró el Coro Polifónico Nacional. En un encuentro internacional de coros en Mar del Plata, cada país había preparado una canción de sus pueblos originarios, excepto Argentina. Aimé sintió humillación y tristeza por pertenecer a un país que niega una parte de su historia. Debido a la imperiosa necesidad de recuperar sus raíces, abandonó el coro para dedicarse de lleno al canto mapuche.
Guiada por la sabiduría de las abuelas mapuches, Recorrió el país tratando de hermanar a la gran familia indígena y de propagar su cultura en el mundo a través de su bella voz. No obstante, no alcanzó a ver los frutos de su intenso trabajo porque murió muy joven, el 10 de septiembre de 1987,en la República del Paraguay, con sólo 44 años y sin haber grabado ningún disco.
Se le dio sepultura de acuerdo al estilo y tradición de su pueblo. Sus restos se encuentra en su ciudad natal en la provincia de Río Negro.





miércoles, 5 de septiembre de 2012

La imagen de la semana: Las Cataratas del Iguazú, maravilla del mundo

El río Iguazú toma sus primeras aguas en la Serra do Mar, a 1300 metros de altura, cerca de la costa atlántica. Fluye después en dirección oeste adentrándose en el continente sobre un curso sinuoso y accidentado de más de 500 km de longitud. Veintiocho kilómetros antes de su desembocadura, el río se despeña a través de las más imponentes cascadas de Sudamérica.

5 de septiembre "Día Internacional de la Mujer Indígena"

Hoy, 5 de septiembre se conmemora el "Día Internacional de la Mujer Indígena". Este día fue instituido por el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América en Tihuanacu (Bolivia), y se lo conmemora el 5 de septiembre, en homenaje a Bartolina Sisa, mujer Aymara, que entregó su vida en defensa de su pueblo.


¿Quién fue Bartolina Sisa?

 Bartolina Sisa fue una aguerrida mujer, que a fines del siglo XVIII comandó con gran valentía los ejércitos quechua-aymaras contra las tropas realistas, llegando a cercar la ciudad de La paz en 1781.
Se casó con Tupac Katari, un joven aymara con el que compartía la misma convicción.
Ambos se unen a Túpac Amaro II y a su esposa Micaela Bastidas. Estalló la insurgencia aymara-quechua y Bartolina asumió un papel de liderazgo.
Fue su valentía demostrada en la lucha por restablecer los derechos de su pueblo, la que la convirtió en obstáculo para los objetivos enemigos,quien por haberse opuesto a la dominación y la opresión de los conquistadores españoles, fue brutalmente asesinada y descuartizada el 5 de septiembre de 1782, en la Paz, Bolivia.
A través de esta conmemoración se extiende el homenaje a todas las mujeres indígenas que han luchado y aún continúan luchando por los derechos de los pueblos originarios.  
 Son miles de mujeres que como ella murieron en su lucha contra la discriminación y los abusos cometidos a las mujeres indígenas a lo largo de la historia.
La celebración del día de la mujer indígena busca hacer un llamado a las autoridades y las sociedades en general para que aseguren mejores condiciones para este sector poblacional.



martes, 4 de septiembre de 2012

América insurrecta (1800) (Pablo Neruda)


América insurrecta (1800)


Pablo Neruda, poeta chileno
Nuestra tierra, ancha tierra, soledades,
se pobló de rumores, brazos, bocas.
Una callada sílaba iba ardiendo,
congregando la rosa clandestina,
hasta que las praderas trepidaron
cubiertas de metales y galopes.

Fue dura la verdad como un arado.

Rompió la tierra, estableció el deseo,
hundió sus propagandas germinales
y nació en la secreta primavera.
Fue callada su flor, fue rechazada
su reunión de luz, fue combatida
la levadura colectiva, el beso
de las banderas escondidas,
pero surgió rompiendo las paredes,
apartando las cárceles del suelo.

El pueblo oscuro fue su copa,
recibió la substancia rechazada,
la propagó en los límites marítimos,
la machacó en morteros indomables.
Y salió con las páginas golpeadas
y con la primavera en el camino.
Hora de ayer, hora de mediodía,
hora de hoy otra vez, hora esperada
entre el minuto muerto y el que nace,
en la erizada edad de la mentira.

Patria, naciste de los leñadores,
de hijos sin bautizar, de carpinteros,
de los que dieron como un ave extraña
una gota de sangre voladora,
y hoy nacerás de nuevo duramente
desde donde el traidor y el carcelero
te creen para siempre sumergida.

Hoy nacerás del pueblo como entonces.

Hoy saldrás del carbón y del rocío.
Hoy llegarás a sacudir las puertas
con manos maltratadas,con pedazos
de alma sobreviviente, con racimos
de miradas que no extinguió la muerte,
con herramientas hurañas
armadas bajo los harapos.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Testigo de uno mismo (Mario Benedetti)


Testigo de uno mismo 



¡Que entre la luz y que entre el aire,
    el aire que es el más fiel testigo de la vida!
                                Jaime Sabines

Mario Benedetti, escritor uruguayo
No sólo el aire fiel /también nosotros
somos testigos de la vida entera
la vemos transcurrir deshilachada
gozosa o muriéndose de pena

pasan mezclados / hechos y deshechos
y nos dejan sin fe y hablando a solas
con más de una tristeza en la mochila
y admirando la espuma de las horas

todo convoca en los alrededores
todo es símbolo de algo que se quiere
y si el alma se pone a echar de menos
sobre todo convoca a los ausentes

somos vigías del amor y el odio
si perdemos el tiempo / lo ganamos
con las meditaciones como nubes
que tratan de acercarnos lo lejano

así y todo vamos quedando limpios
de miedos y parodias de coraje
y el peligro del mal que está de luto
lo vemos a través de los cristales

risa o llanto / silencio o barahúnda
competimos con el aire más fiel
y ya que al fin el poeta se despide
       somos testigos de uno mismo / amén


lunes, 27 de agosto de 2012

Senderos latinoamericanos en imágenes

La imagen de la semana: el huracán Isaac


La tormenta tropical que se acerca a los EEUU dejó un panorama desolador en el Caribe: 7 muertos, 14.600 evacuados y 3 personas desaparecidas .
Las imágenes que nos muestran el paso violento del huracán Isaac por América central nos lleva a reflexionar sobre el informe  titulado “El Desafío Climático y de Desarrollo en América Latina y el Caribe: Opciones para un Desarrollo Resiliente Bajo en Carbono”.elaborado por el BID y que sostiene que América Latina y el Caribe enfrentan daños cuantiosos por el calentamiento global.